El jugador

Fedor Dostoiewsky
Editorial EDAF
Dostoiewsky tuvo una infancia muy triste, en su Moscú natal. Cuando apenas había cumplido los 17 años, su padre, un médico retirado del ejército, lo envío a una suerte de Liceo para que realizara sus estudios. Allí se recibió de técnico, pero inmediatamente después, dejó de lado su carrera y decidió dedicarse a la literatura. Pero su carrera como escritor sufrió una grave interrupción en 1849. Durante un tiempo, se había unido a un grupo de intelectuales que leían y debatían las teorías de escritores socialistas franceses, absolutamente prohibidos en la Rusia zarista. En esas reuniones, se infiltró un informador de la policía, y todo el grupo fue arrestado y sentenciado a morir fusilado. Por esas cosas del destino, la pena fue cambiada por el exilio, y Dostoiewsky fue deportado a Siberia, donde permaneció 4 años realizando trabajos forzosos como soldado raso. Cuando regresó, trajo con él una terrible epilepsia y graves problemas de salud que lo acompañarían el resto de sus días.
En esta obra, El jugador, relata la vida de un hombre atrapado por la ludopatía, es decir, la aficción desmesurada por el juego y las apuestas. Muchos dicen que esta novela tiene rasgos autobiográficos, ya que Dostoiewsky fue conocido por su pasión por la ruleta. Lo interesante del relato es la perfecta descripición del estado mental de confusión que reina cuando una persona se encuentra totalmente dominada por una pasión enceguecedora de la voluntad.

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